Importancia de la Polinización

¿Por qué es importante la polinización?

La polinización es crucial para que, en los ecosistemas terrestres -tanto aquellos que son naturales como los que son gestionados por el hombre- las plantas produzcan cualquier tipo de semilla o fruta; permite que se mantenga la vida en la tierra; vincula, de manera directa, los ecosistemas silvestres y los sistemas de producción agrícola. Este mutualismo -una asociación de dos o más organismos de diferentes especies que resulta en un beneficio para ambos- es garante de la existencia de muchos de los procesos y especies relacionados dentro de un ecosistema. Al fin y al cabo, la polinización es transversal a la existencia de vida en el planeta.

Importancia de la Polinización

Son varias las especies de plantas con flores que sólo podrían producir semillas si hubiese un agente físico (agua o viento, por ejemplo), un insecto, animal o ave que sea capaz de transportar el polen desde las anteras hasta los estigmas de las flores. Sin esto, muchas de ellas desaparecerían y, sin dudas, la vida en la tierra no sería como la conocemos hoy en día. Por eso, es motivo de preocupación la disminución que han sufrido las especies de muchos agentes polinizadores debido al cambio climático y a la acción del hombre.

Mejorar la cantidad y diversidad de polinizadores también es importante porque ayuda a aumentar el rendimiento de los cultivos. Los polinizadores afectan al 35% de las tierras agrícolas mundiales, lo que respalda la producción de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo. Esto representa una inyección muy fuerte sobre los productos alimenticios, los cuales contribuyen a las dietas saludables, ricas en nutrientes, variadas, y a una mejor y más fuerte nutrición.

Polinización y cultivos

Un dato simple ilustra de forma certera la dependencia humana de la polinización: casi un 75% de los cultivos alimentarios del mundo es producto de una previa transferencia de polen. En el continente europeo, el 84% de los cultivos y el 80% de las flores silvestres deben su vida a la polinización biótica, en especial, la de los insectos.

En términos económicos, la agricultura genera más de 150 mil millones de dólares en todo el mundo. Es decir, 3 de cada 4 cultivos que producen frutos o semillas para consumo humano dependen, al menos en parte, de los polinizadores.

De forma indirecta, los polinizadores son responsables de semillas, vitaminas y nutrientes, pasturas, producción de productos no maderables y plantas medicinales. En cultivos como el girasol, la alfalfa y la colza, por ejemplo, los incrementos en rindes superan el 20% cuando las plantas son beneficiadas por la polinización. Sin dudas, un servicio gratuito con una rentabilidad enorme.