Polinización y Agricultura

Importancia de la polinización para una agricultura sostenible

La polinización es el proceso a través del cual se transfiere el polen desde el órgano masculino de la flor hacia el femenino. Este proceso puede ser realizado por agentes abióticos, como el viento o el agua; o por agentes bióticos, como abejas, mariposas, moscas o aves. En todos los casos, se trata de un momento clave para la formación de semillas y frutos de múltiples especies, incluidas las que se producen en cultivos agrícolas.

Polinización y agricultura

Se estima que alrededor del 35% de los cultivos agrícolas en el mundo dependen de la polinización para lograr una producción exitosa. Al mismo tiempo, se considera que un 70% de los cultivos mejora su producción gracias a la visita de polinizadores.

La dependencia en mayor o menor medida de la polinización varía de acuerdo a cada especie: los cultivos de consumo masivo, como el maíz, el arroz o el trigo, se polinizan por anemofilia, es decir, a través del aire o el viento. Especies como el cacao, la vainilla, el zapallo o la sandía necesitan inevitablemente de la presencia de agentes polinizadores bióticos, dado que, de lo contrario, su producción sería prácticamente nula.

Más allá del grado de dependencia de cada especie, es indudable que buena parte de los alimentos que consumen los seres humanos para sobrevivir no existiría si no fuera por la polinización. Por eso, la agricultura necesita cuidar los agentes polinizadores, dado que su ausencia podría producir una reducción significativa de toda la producción agrícola.

¿Qué puede hacer la agricultura para garantizar la presencia de polinizadores?

La clave para la supervivencia de las especies polinizadoras es la presencia de ecosistemas diversos, ya que no todos los agentes polinizan las mismas plantas y flores. Al promover la biodiversidad, incorporar paisajes multifuncionales a los cultivos e impulsar la heterogeneidad, se brindan condiciones óptimas para que cada agente polinizador consiga alimentos y posea hábitats específicos.

En conclusión, para alcanzar una agricultura sostenible, es fundamental tener en cuenta las necesidades de los agentes polinizadores, ya que sin ellos la producción agrícola se reduciría drásticamente y resultaría muy difícil generar el volumen de alimentos que los seres humanos necesitan para sobrevivir.